HISTORIA

El Instituto de Arte, perteneciente a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, fue fundado el año 1968 para constituir un centro de docencia, investigación y creación en diversas disciplinas artísticas, caracterizándose desde el comienzo por ser un lugar en el que se transmitía una visión integral y multidisciplinaria de la práctica artística, incluyendo en esta, y por primera vez en el contexto nacional, a la poesía y la meditación poética sobre América Latina.

Los artistas y académicos fundadores fueron el poeta Godofredo Iommi, el arquitecto Alberto Cruz (Premio Nacional de Arquitectura), el escultor Claudio Girola y el pintor Francisco Méndez, quienes a su vez convocaron a un grupo de artistas y profesores jóvenes, capaces de potenciar los talleres ya existentes e implementar otros nuevos. Fue así como se incorporaron al Instituto los poetas Virgilio Rodríguez, Leonidas Emilfork, Ernesto Rodríguez y Adolfo de Nordenflycht; los escultores Alberto Arce y José Balcells; los dramaturgos Oscar Stuardo y Carlos Pattillo; los cineastas Raúl Ruiz (Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, 1998) y Gastón Bonizzoni y los músicos Roberto Escobar y Fernando Rosas (Premio Nacional de Artes Musicales, 2006).

Hasta el año 1997, los profesores del Instituto de Arte dictaron seminarios y talleres el Programa de Estudios Generales de la Universidad, actualmente llamado Programa de Formación Fundamental, y cuyo propósito original era que todo alumno de la Universidad Católica tuviese, al menos una vez durante su carrera, una experiencia formativa en el campo de las artes.

Entre los hitos más importantes de este período cabe destacar el Ciclo de las Odas – “Oda Náhuatl de América”, “América”, “Oda sin Patria”, “América: El Camino no es el Camino”, “Edipo Rey” y “América, Pasacalle de la Catástrofe” – una serie de actos poéticos realizados en la ciudad, a cuya producción concurrían todas las áreas disciplinarias del Instituto y en las que participaban tanto estudiantes como profesores; el Ciclo de Traducciones, consistente en una serie de lecturas públicas de poemas pertenecientes a grandes poetas universales realizadas por los propios poetas del Instituto y producidas por el resto de los talleres, principalmente los de Música y Plástica; y el Museo a Cielo Abierto de Valparaíso, consistente en una serie de pinturas murales diseñadas originalmente por destacados artistas nacionales – José Balmes, Roberto Matta, Nemesio Antúnez, Matilde Pérez, entre otros-, ejecutadas y conservadas por los alumnos del Taller de Plástica del pintor Francisco Méndez.

El año 1995, el poeta y profesor Virgilio Rodríguez, por entonces Director del Instituto de Arte, convocó a una nueva generación de académicos con el fin de refundar el Instituto de Arte, que había perdido, por diversas razones, a número significativo de sus profesores fundadores o de la primera época. Ese grupo, conformado principalmente por poetas y teóricos del arte, como Sergio Madrid, Bruno Cuneo, Arturo Durán, Enrique Morales, Pablo Oyarzún, Francisco Cruz, Alfonso Iommi, Christian Miranda, crearía más tarde, y luego de 3 años de convivencia intelectual y creativa con algunos miembros del antiguo grupo docente (Juan Mastrantonio, Francisco Méndez, Virgilio Rodríguez, Ernesto Rodríguez, Dionisio Escobar y Leonidas Emilfork), el Programa de Bachillerato en Arte, que significó que el Instituto de Arte contara por primera vez con alumnos propios.

Luego de cinco años de enseñanza, profesores, alumnos y ex alumnos coincidirían en la necesidad de ampliar el ciclo de formación de Bachillerato hacia una Licenciatura en Arte, demanda que se materializaría a partir del año 2003. Las dos herencias del proyecto fundacional del Instituto (formación integral y presencia transversal de lo poético y lo urbano), en vez de desaparecer y alentar la tendencia general de la enseñanza superior a la especialización o la profesionalización, fueron potenciadas en este nuevo proyecto formativo, que optó por el camino de no ofrecer menciones ni títulos profesionales. El desafío consistía en darle un lugar a la formación artística en la Universidad, no ya como una experiencia secundaria dentro de la formación de estudiantes de otras carreras, sino como un proceso de estudio, de cuatro años de duración, cuyo centro fuera precisamente la experiencia integral e integrada de la práctica artística. En esta dirección, se añadieron nuevas áreas de formación, propias de la enseñanza superior del arte, como el área de Teoría del Arte e Historia del Arte y el área de Medios (fotografía y video creación)

El año 2015, el Consejo de Profesores del Instituto de Arte aprobó un nuevo plan curricular para el Programa de Licenciatura en Arte, el que comenzará a impartirse a partir del año académico 2017. Esta reforma, junto con introducir la modalidad curricular de formación por competencias, acentuó tres aspectos conceptuales que garantizan la coherencia de su propuesta pedagógica.

En primer lugar, ratifica la convicción que guiara la implementación del Programa de Licenciatura, a saber, que aquello que diferencia al arte de la mera artesanía es el hecho de que en él la competencia técnica va siempre acompañada de una penetración teórica de los fundamentos de lo producido, o de un diálogo entre el pensar y el poetizar – título también de la revista del Instituto de Arte –, una visión pedagógica que se asienta también en una máxima del poeta Jean-Arthur Rimbaud: “El pensamiento cantado y comprendido por el cantor”.

En segundo lugar, el nuevo proyecto formativo garantiza un equilibrio entre la enseñanza de las prácticas artísticas más tradicionales, como la pintura, el dibujo, el grabado y la escultura, y las prácticas artísticas más contemporáneas y experimentales, en el entendido de que lo importante es promover un espíritu creativo asentado a la vez en la tradición y la experimentación, en el Orden y la Aventura, para citar esta vez un verso de Guillaume Apollinaire.

Finalmente, el tercer aspecto tiene que ver con las modificaciones estéticas que está introduciendo en nuestra época la llamada revolución digital, de cara a la cual el nuevo currículo incorpora toda una línea de cursos en los que no solamente se enseñan las nuevas tecnologías digitales, sino que se promueve la apropiación creativa o artística de esas tecnologías, que han surgido primeramente como tecnologías de guerra y portan por lo mismo una fuerza destructiva que el arte puede transformar en una fuerza creativa.

Para la implementación del nuevo plan curricular, el Instituto de Arte cuenta con un grupo académico integrado por profesores de las dos generaciones anteriores y por una nueva generación de profesores, varios de los cuales, como Constanza Jarpa (artista visual), Guillermo Gonzalez (cineasta y fotógrafo), Ramón Aldunate (fotógrafo), Amalia Cross (historiadora del arte), Daniel Lagos (grabador), Macarena García (teórica del arte) y Cecilia Bettoni (teórica del arte), se formaron en nuestras propias aulas, realizando posteriormente estudios de posgrado.